Lo que solía ser un municipio caracterizado por su apacibilidad se ha convertido en un escenario de «caos total» según denuncian sus propios habitantes. La proliferación de motocicletas que circulan a exceso de velocidad y el uso indiscriminado de escapes libres o resonadores han acabado con la paz en las calles de Bejuma.
Vecinos de diversos sectores coinciden en que la situación ha escalado a niveles insoportables. No se trata solo del estruendo que emiten estas unidades, sino de la flagrante violación de las normas de tránsito: es común observar a motorizados circulando en sentido contrario (contraviniendo el flechado), poniendo en riesgo la vida de peatones y otros conductores.
Sin tregua para el descanso
La denuncia ciudadana enfatiza que la contaminación sónica no tiene horario. Las detonaciones de los escapes se escuchan desde tempranas horas del día hasta altas horas de la noche y la madrugada, impidiendo el descanso de niños, ancianos y personas enfermas.
«Es un irrespeto constante. Bejuma es ahora un territorio sin ley donde el ruido de una moto vale más que el derecho al descanso de una comunidad entera», manifestó uno de los afectados, quien prefirió resguardar su identidad.

Peligro en cada esquina: El irrespeto al flechado
A la contaminación sónica se suma una práctica que los residentes califican de «suicida»: la circulación de motocicletas en sentido contrario (contravía). En calles estrechas del casco central y transversales de la Avenida Bolívar, es frecuente observar a motorizados ignorar el flechado vial para acortar distancias. Esta imprudencia ha convertido las intersecciones en puntos de alta peligrosidad, especialmente para los adultos mayores y niños, quienes al intentar cruzar la calle se ven sorprendidos por vehículos que aparecen desde ángulos prohibidos, aumentando drásticamente el riesgo de colisiones y arrollamientos fatales.
Llamado a las autoridades
Ante este panorama, la comunidad hace un llamado urgente a las autoridades competentes de Bejuma. Exigen la aplicación de la Ley de Convivencia Ciudadana, el control de los niveles de decibelios permitidos y una vigilancia estricta que sancione a quienes ignoran la señalización vial.
Los denunciantes esperan que se tomen medidas correctivas inmediatas para detener el desorden vehicular que está provocando incidentes que lamentar y que afectan de forma irreversible la salud mental de los bejumeros.
Con información Valle Alto.
Foto: Referencial.
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